El experto en vinos René Rentería te explica con cuáles deberías acompañar distintos platillos de la Cocina Mexicana. ¡Sigues sus consejos!

 

La Cocina Mexicana ya forma parte de una política de estado para su promoción en el mundo desde el año pasado. Aunque legalmente no está especificado, el vino es un alimento que idealmente es parte de este gran legado cultural.

El común denominador de nuestra rica gastronomía es lo especiado y el picante, junto con la suavidad que aportan los almidones del maíz, sumado con las diferentes carnes y pescados.

Al hablar de gastronomía, uno de los errores en que se incurre es generalizar, como cuando se afirma que la Cocina Mexicana es toda picante, o que el vino por ser mexicano hace buen maridaje con nuestros platillos. El maridaje no va en función de la geografía, sino de las sensaciones que produce el vino o los alimentos, como acidez, picor, grado de alcohol, dulzor o astringencia, entre otras.

Por ejemplo, debido a su marcada astringencia —sensación de sequedad en la boca como cuando muerdes una cáscara de uva—, los tintos generalmente no serán buenos compañeros de platillos picosos como ciertos moles o escabeches, ya que potenciarán el picor.

Un estilo de vino ideal —y si me permiten el término, comodín— para muchos platillos es el rosado o algunos blancos, con ligero dulzor como alsacianos de uva Gewürztaminer, que ayudarán a suavizar sabores especiados y picantes.

Entre más delicado sea un platillo, menos intenso tiene que ser el vino. La potencia de los tintos mexicanos no es ideal para acompañar papadzules o pepianes. Sin embargo, si acompañamos estos vinos con barbacoa, birria o tacos de carnitas, la experiencia será deliciosa.

Lo más importante es disfrutar la comida sin instructivo. Prueben nuestra cocina con el vino de su elección, descubrirán sensaciones muy placenteras. “Comida sin vino, es desayuno”.