René Rentería fue a Chile al Catad’Or, el concurso de vino más importante de ese país. Averigua cuáles son los mejores vinos chilenos y cuáles estarán en México próximamente.

 

A principios de julio regresé a Chile. Para mí es un lugar entrañable, famoso por sus vinos. Fui invitado por Catad’Or, el concurso de vino más importante del país. Esta visita es en cierta manera un regreso a mis inicios —ya hace diez años—, pues de los 42 certámenes internacionales en los que he participado, Catad’Or fue el primero.

Se congregaron más de cuarenta jueces de varios países para probar vinos que los productores, en su mayoría chilenos, confiaron a nuestro paladar y sensibilidad para, si fuere el caso, concederles un reconocimiento.

Al finalizar este evento, la organización de Catad’Or nos invitó a un viaje con el fin de conocer los orígenes del vino chileno. Llegamos hasta el Valle del Itata, donde en la Bodega Cucha Cucha tuve un encuentro con el tiempo: vides de más de doscientos cincuenta años que todavía producen uvas, algo que ningún país del mundo tiene.

Durante el concurso y en el mismo viaje me sorprendió la evolución de los caldos chilenos impregnados de la intensidad del espíritu andino. Sus vinos son cada vez superiores. Tuve la oportunidad de saborear algunos muy elegantes y placenteros que se comercializan en México como los de Bodegas Montes o Viña los Boldos, cuyo vino Amalia es uno de los más notables y que en el otoño próximo se presentará en México.

Los carmenere y shiraz son mucho más placenteros, y acompañando un buen asado, sorprenden al paladar y al de nuestros invitados, claro está. Catad’Or fue un reencuentro con mis orígenes en el vino. Quién sabe, quizá un día este concurso cruce las fronteras andinas para llegar al Valle de Anáhuac. Con este encuentro comprobé una vez más que: “Si vas para Chile, verás cómo quieren al amigo cuando es forastero”.

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