Aventúrate a conocer la grandeza de Morelos y sus sabores este fin de semana en Sabor Es Morelos. Te contamos cómo sacarle provecho al ciudad de Cuernavaca en menos de 24 horas.

Por Mildred Daniel Alejarnos sólo unos kilómetros de la Ciudad de México significa descubrir nuevos paisajes, tomar bocanadas de aire fresco y disfrutar de un clima diferente al de la capital. El límite geográfico con el vecino estado de Morelos da un aviso de que, una vez dentro de sus fronteras, verdes paisajes y sabores locales se avecinan.

Si hablamos de gastronomía podría parecer que la de Morelos no tiene nada particular, y que sus únicos platillos célebres son los Tacos acorazados o la Cecina de Yecapixtla. Sin embargo, en sus tierras se cultivan ingredientes como el amaranto y la chía; frutos como guayaba, ciruela, aguacate, zapote negro y hasta cacao, por mencionar algunos. La cocina tradicional, fundamentada en actividades de recolección y caza, sigue vigente. La agricultura, por supuesto, juega también un papel estelar.

Visitamos la ciudad de Cuernavaca, que los próximos 28 y 29 de octubre será sede de Sabor Es Morelos, un festival gastronómico que este año celebra su novena edición. Durante dos días, en la calle Miguel Hidalgo, en el centro histórico, se podrán disfrutar las delicias del estado en distintos contextos; un pabellón será dedicado a los restaurantes de la ciudad, mientras que otro pabellón será dedicado exclusivamente a la cocina tradicional.

La cerveza artesanal y los artesanos con sus productos también tendrán un espacio dentro de este festival que, desde su trinchera, es una invitación que grita al turista nacional y extranjero: ¡ven a Morelos!

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Para comenzar, desayuna en la terraza del restaurante Los Arcos, que tiene una hermosa vista a la plaza de armas y desde donde casi se alcanza a apreciar el Palacio de Cortés, uno de los inmuebles históricos más importantes de la ciudad. El almuerzo típico de este establecimiento es el Licuado Borda (por el jardín Borda, donde alguna vez vivieron Maximiliano de Habsburgo y Carlota) hecho a base de guayaba, fresa y jugo de naranja y una deliciosas enfrijoladas con jamón y queso gratinado.

Una vez con el estómago lleno, es momento de recorrer el centro histórico. Por la cercanía entre los puntos de interés y su belleza, vale mucho la pena hacer este paseo a pie. Para los amantes de los museos, el Museo de la Ciudad, que antes fuera casa de Obispos y años más tarde, ayuntamiento, hoy alberga exposiciones temporales de artistas locales, principalmente.

Cruzando la calle, el ex convento franciscano de la Asunción de María es ideal para dar un paseo por sus jardines, y admirar la belleza de las fachadas de sus dos capillas -la esplendorosa capilla abierta y una capilla con fachada estilo neoindígena- y la majestuosidad del convento franciscano.

El kiosco ubicado en el Jardín Juárez se le atribuyó por mucho tiempo al famoso Gustave Eiffel; las investigaciones de cronistas de la ciudad de Cuernavaca, señalan que realmente fue comprado en Inglaterra y traído a México sin intervención del célebre ingeniero. Aún así, en la base de la hermosa estructura, se pueden calmar la sed y el calor en la nevería Los Güeros del Kiosco.

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Llegada la hora de comer, una gran opción es Casa Tikal. Este restaurante de cocina mexicana tradicional, también hace las veces de galería de arte. Sus dueños, Griselda Hurtado y su esposo -coleccionistas de arte-, hicieron una curada selección de platillos morelenses, oaxaqueños y yucatecos.

En las paredes pintadas de azul añil, se observan lo mismo pinturas, que delicadas piezas de cerámica en sus estantes. “Amo la ciudad de Oaxaca y la cocina de Yucatán; cuando le daba forma a este proyecto, quería instalarlo en Oaxaca, pero mi esposo me dijo que Cuernavaca necesitaba un lugar así, y decidimos instalarlo aquí”, contó Griselda, que este año tiene un papel importante en Sabor Es Morelos, coordinando el pabellón de cocina tradicional.

Parte de su labor ha sido visitar los pueblos de la entidad para conocer a las cocineras e invitarlas a participar. “Muchas veces ellas mismas me presentan a otras cocineras” y así se crea una cadena que tiene como finalidad compartir los secretos de los ingredientes y platillos ancestrales que se han gestado en el estado.

Luego de la comida, emprendimos el camino hacia Jardines de México, un paradisiaco espacio de 51 hectáreas dedicado al paisajismo. Cuenta con 7 maravillosos jardines temáticos y el recorrido entre uno y otro puede hacerse caminando, o bien, en un carrito que pone a salvo del sol, el calor y el cansancio.