El chef Edgar Núñez escribe sobre los comedores en México y cómo influyeron en la creación de Comedor Jacinta, un lugar que rinde homenaje a estos.

 

Desde pequeño recuerdo, por el negocio de mi padre, visitar los sábados y domingos diferentes lugares de comida en el centro de la Ciudad de México.

Usualmente a la salida de los entrenamientos de beisbol, mi hermano y yo visitábamos lo mismo cantinas o fondas que restaurantes, mercados y puestos de la calle. Conocíamos todos los lugares.

Comíamos esquimos, pescuezos de pollo rostizados con salsa Valentina o, si había tiempo, íbamos a algún restaurante. Lo bonito del hecho es que mi papá nos enseñó a comer de todo; desde tacos de guisado hasta los más extraños platillos en restaurantes alrededor del mundo.

Cuando no podíamos entrar a las cantinas nos sentaban en la banqueta y nos sacaban de comer; algo increíble. De todos estos lugares los que más me gustaban eran los comedores, fondas o cocinas económicas, que son prácticamente lo mismo. Siempre había comida deliciosa, sobre todo era vasta y te sentabas en mesas grandes donde tenías que convivir con mucha gente.

No sé si lo saben pero hay una teoría que apunta a que las “comidas corridas de tres tiempos” se inspiran en las corridas de toros, que se componen de tres tercios. En especial recuerdo la Fonda de Santo Domingo, una de las más antiguas en México, la cual data de 1860, según se lee en su entrada.

Me gustaba porque probaba cosas que en mi casa no preparaban: antojitos, sopas de pasta y otras delicias de la gastronomía mexicana que aparentaban sencillez, pero una vez que preguntaba o investigaba descubría que eran cosas de extrema complejidad.

Sin duda uno de mis platos favoritos eran el arroz con huevo estrellado y unas rajas de chile jalapeño acompañado de unas tortillas; también el espinazo de cerdo en mole o pepián.

Es por esto y por otras cosas que decidí hacer un lugar de comida como estos; de recuerdos que evocan a mi padre y a aquella segura Ciudad de Mexico donde he pasado gran parte de mi niñez. Así, Comedor Jacinta (Virgilio 40, colonia Polanco) es un lugar donde rendimos homenaje y recuerdos a este México del pasado y —a la vez— hoy tan de moda. Creo que los humanos buscamos regresar a los lugares que nos dieron felicidad. Para mí no hay mayor regocijo que comer y preparar de comer, así transmito lo que yo siento y lo que he vivido.

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