Con más de dos mil recetas de helado diferentes, algunas tan exóticas como la de chile rojo, berberechos, boquerones en vinagre, salmón ahumado o Red Bull, la centenaria compañía valenciana “Helados Llinares”, combina la innovación con la tradición de este popular producto.

 

Notimex. Corría el años 1930 cuando Sebastián Llinares Seva, en compañía de sus hijos Sebastián y José, se trasladan a Córdoba y recorrían las calles de esta ciudad vendiendo helados y refrescos, pero al estallar la Guerra Civil en 1936 deciden quedarse en Jijona para luego en 1940 mudarse a Segorbe, municipio de la Comunidad Valenciana. La venta de helados y refrescos siguió y los descendientes de Llinares Seva continúan con el negocio, teniendo un obrador situado en una nave de mil 100 metros de un polígono a 40 kilómetros de Valencia, este español, con todos los envases y la materia prima para la elaboración del helado.

 

También tienen el Museo de Helados más completo de Europa y uno de los mayores del mundo, con más de 800 piezas, algunas de ellas de principio del siglo pasado. Se pueden contemplar toda clase de heladeras, moldes, maquinaria y artilugios que la familia Llinares a través de cinco generaciones ha empleado para la fabricación artesana de helados hasta estos días. En entrevista con Notimex, Sebastián Llinares explicó que la elaboración de los helados con sabores exóticos surgió un verano, en una comida familiar, con mucho calor, en la que se les ocurrió hacer uno muy desquito de gazpacho andaluz.

 

“A raíz de ahí, esto lo traspasamos ya después a la ensalada, haciendo un helado de lechuga, después uno de pepino, de tomate, y fuimos haciendo ensaladillas fresquitas, en plan más verano”, agregó. Añadió que a partir de ahí se empezó la elaboración de platos, sin saborizantes, todos naturales, primero elaborador y después convertidos en helado. La heladería, que viene desde sus bisabuelos, ha logrado varios premios y en todo momento busca nuevos sabores para sorprender a sus clientes.

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“Somos ya la cuarta generación y en nuestra vitrina tenemos varios premios internacionales, siendo el último importante como miembros del Subcampeonato del Mundo de Heladería, con un helado que es como una crema inglesa, aromatizada con mandarina, con unas galletitas de chocolate por dentro y mermelada de frambuesa por encima”, apuntó. Los sabores que llaman más la atención para quienes llegan a la Heladería Llinares son los salados, como el de boquerones al vinagre, morcilla, salmorejo, gazpacho andaluz, mostaza, empanada gallega, espárragos, fabada asturiana, entre otros.

 

Al respecto, Sebastián Llinares explicó que “tenemos varios, pero no son para tomarlos en un barquillo o en un cucurucho, son helados para marinar platos y de hecho, nuestros principales clientes en este tema de helados, son los restaurantes”. Al público en sí, agregó, le gusta probarlos, aunque también se los llevan para hacerse sus ensaladillas.

 

Después de probar los helados salados, mucha gente termina tomándose los tradicionales y junto con el sabor que ganó el premio de Subcampeón del mundo también se ha creado el de Tarta de San Marcos que está teniendo mucho éxito. Además, otros sabores que llaman la atención está el de Red Bull, el de Malibú o el de Mojito, que son helados refrescantes y que gustan. “Son muchos, tan solo en la heladería que tenemos en la Plaza de la Reina de Valencia hay 70 sabores diferentes, pero nosotros tenemos una base de datos, de fórmulas, de unos dos mil, y seguimos inventando, seguimos creando, esto es un no parar”, concluyó.