Parecería que actualmente el interés por cocinar va en aumento, pero ¿qué tan factible es cocinar hoy en día?

 

A mi parecer, la preocupación de la gente por aprender a cocinar va en ascenso. Y es que abandonar la cocina nos haría retroceder en el camino de la civilización. Si se deja de hacer, se pierde el rumbo de la vida; unas buenas quesadillas, una salsa de molcajete o un churro con chocolate se podrían servir en los mejores restaurantes, pero le faltaría eso que le da alma.

Una ensalada sencilla no es cosa de niños. Mi papá decía que para que quede bien son necesarias seis personas: un valiente para limpiarla y escogerla, un filósofo para sazonarla, un avaro para echarle vinagre, un millonario para rociarla con aceite, un loco para revolverla y un cocinero para vigilarlo todo.

No importa que vivan solos, no desperdicien ese placer de cocinarse sus propios alimentos; es terapia, relaja, ayuda y libera la mente. Y si tienen pareja, aprovéchenlo y cocinen juntos. Conozcan sus gustos, aprendan hasta dónde y hasta cuándo, consiéntanse. Lo que sí me da coraje, es ver cómo en los supermercados se vuelve cada vez más grande la sección de congelados. ¡Que quede muy claro! Meter comida congelada al microondas y servirla en un plato bonito NO ES COCINAR, no se engañen.

Siempre me dicen que hoy en día es más fácil cocinar; yo pienso al revés: hoy es más fácil NO cocinar. Y cómo no, con toda esta gama de porquerías industrializadas que se venden en cualquier esquina. ¡Mamás, papás! ¡No les den eso a sus hijos, por Dios! No pierdan ese lazo tan importante que hay detrás de una buena y saludable comida casera; una sopa reconfortante, donde se siente el cariño y la dedicación de una persona, aquella que cura al enfermo y hace regresar al perdido. Yo, gracias a mis padres y su gusto por el buen comer (mi madre por cocinar y mi padre por comer y beber) es que me dedico a esto, aunque creo que jamás igualaré la sazón de mi madre. Y considero que el cariño con el que nos cocina es insuperable a cualquier restaurante.

Cocinar es fácil si se tienen recursos: imaginación + apetito + una buena despensa. Si no tienen esta última, váyanla preparando. Todo es cuestión de tener ganas de hacerlo. Una vez que se animen, verán lo maravilloso que es cocinarse a uno mismo.

Para cocinar hay que ser previsores y organizados. Si en su trabajo lo son, séanlo en sus casas y en sus cocinas. Mercados de calidad siempre hay, solo búsquenlos. Recuerden elegir productos de temporada, siempre serán más ricos, más baratos y más saludables. Intenten comprar lo del día, lo que van a comer hoy. Para alimentarse bien y sanamente, no hay nada mejor que la simplicidad. Mi consejo: compren un libro de recetas, cópienlas, entiéndanlas y después hagan sus propias mezclas. Verán qué divertido es. Dejen de lado los refrescos y bebidas azucaradas, remplácenlas con aguas de frutas maduras de temporada.

Los invito a que lo intenten, verán cómo les cambia la vida y el humor.