El chef Edgar Núñez escribe sobre su más reciente visita al Mercado de Sonora, un espacio donde convergen la cultura y la tradición.

 

Tuve la oportunidad de ir en días pasados al Mercado de Sonora, localizado justo al sureste del Centro Histórico de la Ciudad de México, en la calle Fray Servando Teresa de Mier de la colonia Merced Balbuena.

Orígenes del Mercado de Sonora

Este espacio fue inaugurado el 23 de septiembre de 1957 por el entonces presidente Adolfo Ruiz Cortines y por el entonces regente del Departamento del Distrito Federal, Ernesto Uruchurtu.

Seguro muchos de ustedes saben de su existencia y tal vez otros hayan ido. Los mercados son como los libros, cada quien tiene una versión de ellos y se les ve y entiende diferente.

Recientemente abrí Comedor Jacinta, mi nuevo restaurante en Polanco. Decidí ir con uno de mis socios a buscar algunas cosas que nos faltaban para la decoración del mismo. Creo que deberíamos replantearnos en un futuro muy cercano una mejora a fondo de los mercados en México; les hace falta estructura, higiene, seguridad y muchas cosas que podrían ofrecer en mejores condiciones a sus visitantes.

Desde pequeño voy con mis papás; los conozco casi todos. A mi papá le gustaba recorrer varios, ¿su pretexto? Que en unos había ciertos productos mejores que en otros. Cada delegación tiene uno o más.

Pero ¿qué hace diferente al Mercado de Sonora de los demás? Fue establecido en los años 50, como forma de regular el comercio ambulante en el entonces Distrito Federal. Aquí se especializan en la cerámica, animales vivos y el ocultismo. Me llama mucho la atención que en un país tan católico exista esta convivencia entre lo mágico y lo religioso. Creo que es porque durante siglos la medicina mexicana tradicional ha estado fuertemente ligada con las prácticas religiosas y mágicas.

Un sitio donde convergen la cultura y la tradición

El Mercado de Sonora es ideal para la decoración de altares del Día de Muertos y otras festividades. Cuando fui aproveché para comprar las cosas para mi altar; me gusta inculcarle a mi hija estas tradiciones que nos hacen diferentes a los demás.

Lo bueno y bonito de este mercado son las cosas que puedes encontrar para decorar: mucha artesanía, barro y cerámica. Es impresionante la cultura que se vive. Se siente el mestizaje a todo lo que da; ahí nuestro pasado convive entre la religión y la espiritualidad. Es una especie de convención donde están integrados los 68 pueblos originarios del México antiguo, conviviendo unos con otros.

Me siento muy orgulloso de tener este tipo de lugares en mi ciudad. No se lo pierdan si tienen la oportunidad de visitarlo. Afortunadamente conozco muchos mercados por todo el mundo y créanme que Sonora es algo especial.

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