El experto en vinos René Rentería reflexiona acerca de los excesivos precios de los vinos y recomienda algunos restaurantes donde puedes llevar tus propias botellas.

 

¿Cómo se puede fomentar la cultura del buen beber si los precios de los vinos en muchos restaurantes son inaccesibles?

Los costos indirectos de un vino son menores que los de cualquier bebida preparada. Parte de las ganancias de un restaurante radican en la venta de bebidas alcohólicas preparadas, pero si los restauranteros tienen una considerable inversión en vinos, ¿por qué pretenden recuperarla sangrando los bolsillos de sus comensales? No es posible que algunos restauranteros vendan vinos a cerca de los 1000 pesos cuando su costo no supera los 150. No me parece justo atacar de esa forma al cliente; no hay una relación directa entre el precio que se paga y la calidad del vino elegido.

Afortunadamente, existen restaurantes en México que saben hacer negocio del vino, vendiéndolo a precios razonables, o bien estableciendo el sistema de descorche libre para llevar las botellas de su preferencia.

En La Mansión, cada mesa puede traer hasta dos botellas del vino de su elección sin que se cobre el descorche en cualquiera de sus sucursales. Imagínense un estupendo Los Vascos Carmenere para acompañar un tradicional lomo al jerez preparado en su mesa.

El Estoril de Polanco decidió establecer el descorche libre únicamente en las noches. Es un lugar ideal para abrir botellas muy especiales de su cava, con las delicias del chef Pedro Ortega; ya sea un champán, un gran Burdeos o Napa para celebrar en ese acogedor rincón polanqueño, son una excelente opción.

Si les gusta comer bien y beber mejor, visiten estos restaurantes y lleven el mejor vino para la mejor mesa: la suya. ¡Salud!