Porque la cocina es más que carnes, este lugar renueva su menú de forma fresca.

Lizbeth Hernández. A las recetas argentinas e italianas que conviven en la carta se suman pescados y mariscos. La primavera y la necesidad de disfrutar preparaciones frescas y sencillas que privilegien el producto resultaron determinantes para su inclusión. Para acompañarlos se recomienda una selección de vinos nacionales y sudamericanos. Esa es parte de la experiencia que el comensal puede encontrar en Gardela.

El restaurante italo-argentino especializado en cortes de carne añejada hace un guiño a la cocina mediterránea, con aceite de olivo, jitomate, aceitunas y hierbas de olor como los protagonistas de las nuevas propuestas.

“Es sencilla, pero no simple, solo necesita una cosa: que esté bien hecha”, comenta Ezequiel Jance, director operativo del lugar.

sibarita_pulpo

Jance también es cocinero y comparte que estas preparaciones son versiones personales de lo que ha probado en diversos viajes tanto a Europa como Estados Unidos. Agrega que la cocina internacional voltea al campo: la tendencia es privilegiar la frescura y honrar las preparaciones con buenos ingredientes.

La diversidad del mar nacional les acerca infinidad de opciones, pero lo que prefieren importar son los quesos italianos con denominación de origen porque es imposible replicar su sabor.
A la carta llegan esta temporada pulpo a la griega, camarones en salsa negra, sorrentinos y portobello a los tres quesos. Los sorrentinos son un platillo tradicional de la cocina argentina, están hechos de pasta, son parecidos a los ravioles, pero su porción es más generosa y asemejan la forma de un sombrero.

“Renovamos la receta de la abuela, los rellenamos de queso mozzarella y jamón y se sirven en una salsa de pesto de albahaca y jitomate. Me trasladan a mi niñez, son una delicia”, dice Jance.
La creatividad de su abuela consiguió otra preparación especial, el flan de la casa, que hacen de manera tradicional a baño maría en unas cazuelitas especiales, cuyo secreto está en la cantidad de huevo que lleva, el cual mejora su consistencia.

“¿Qué sería de nosotros sin la memoria del paladar?”, pregunta Jance. “Nada, por eso debemos de seguir probando”.