Descubre los distintos tipos de aceite de oliva que hay, además de su origen, sus propiedades y diversos usos en la cocina. 

 

Por Gabriela Morales. Hablar del olivo sitúa a la imaginación en la región mediterránea, justo donde se desarrolló una de las grandes civilizaciones del mundo: la griega. Según su mitología, el origen de este árbol es conferido a una competencia entre los dioses para elegir a quien sería el protector de una nueva ciudad; el ganador sería quien creara el elemento de mayor utilidad para los ciudadanos.

El dios Poseidón creó un caballo, mientras que la diosa Atenea —al dar un golpe en el suelo— hizo brotar una rama de olivo. Por voto unánime, los mortales eligieron la creación de Atenea y así tomó su nombre la ciudad de Atenas.

Con la invasión y expansión del Imperio Romano, la cultura alrededor de las bondades que el fruto traía fue adoptada, convirtiéndolo en un elemento base para la alimentación, así como para la exportación y el comercio.

Proveniente de la familia oleaceae, la planta crece en climas secos y templados. Tiene raíces profundas que buscan el agua a varios metros bajo tierra. Es considerada inmortal debido a su capacidad de mantenerse viva al emitir continuamente nuevos brotes. Su fruto es la oliva o aceituna, de la cual se extrae el aceite; para la elaboración de este es necesario seguir cinco pasos: recolección, molienda, batido, extracción y refinado.

El aceite de oliva no debe faltar en tu alacena. / Foto: ESPECIAL

El aceite de oliva no debe faltar en tu alacena. / Foto: ESPECIAL

Tipos de aceite de oliva

El aceite de oliva extravirgen es el producto de máxima calidad, ya que conserva sus características sensoriales intactas gracias a que no tiene aditivos ni conservadores. El aceite de oliva virgen tampoco tiene complementos extras, pero presenta cambios sensoriales. Finalmente está el aceite de oliva común, que es una mezcla de aceites refinados y aceites vírgenes.

Las propiedades del aceite de oliva tanto para la nutrición como para la cocina son infinitas. Lo componen una gran cantidad de ácidos grasos monoinsaturados que son altamente recomendados para las dietas que previenen enfermedades del corazón.

En la cocina se aprovecha en elaboraciones como emulsiones, frituras, salteados y como aderezo. Recientemente se ha innovado con él, implementándolo en postres como helados y bizcochos.

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